Paz con sangre

15 Ene

Por Mauricio Macari

Mérida, la ciudad de la paz, se manchó de sangre en el verano.

Desde principios del año pasado se presentó una iniciativa para construir un paso desnivel en una de las zonas más importantes y transitadas de la ciudad de Mérida, en Yucatán. Se trataba de un proyecto que agilizaría el tránsito de vehículos en una de las calles importantes y conocidas de la ciudad. La llamada Glorieta de la Paz sería transformada con el pretexto de alivianar el pesado paso de coches, que se decía, afectaba mucho el tráfico de toda la zona.

En seguida salieron grupos en contra de este proyecto con el argumento de que no era necesario gastar tanto dinero en esta obra y que, de hacerlo, muchos negocios y empleados perderían su trabajo y sus ingresos por el tiempo en que se tomaría construir este importante proyecto del gobierno. Se decía también que esta obra solo se estaba realizando por capricho de la gobernadora (PRI) en un intento de sabotear los importantes negocios que se encontraban en esta zona de tan grande influencia, ya que todos ellos pertenecía a ciudadanos panistas.

El día de la inauguración de la obra, a principios de julio, un grupo de ciudadanos realizó un último intento de detener la construcción del paso desnivel, armando una manifestación en la Glorieta de la paz, exponiendo los supuestos intereses de la gobernadora y sentándose sobre las máquinas para impedir el funcionamiento de estas.

Después de un rato,  otro grupo de “ciudadanos” se acerco a la manifestación y sin advertencia alguna empezó a golpear y agredir físicamente a los manifestantes, dejando a algunos gravemente heridos, para que ya no interrumpieran más la construcción de la, ahora ensangrentada, Glorieta de la paz.

Se dice que dentro de este grupo de agresores se encontraban policías encubiertos y miembros de algunas de las bandas de la ciudad que habían sido pagados por la gobernadora para ahuyentar a las personas que se encontraban impidiendo la construcción de su gran y último proyecto.  

Esta noticia circulo en la mayoría de los medios de comunicación yucatecos y en algunos periódicos de la nación.

Esta noticia nos afectó en gran medida a todos los yucatecos ya que nunca había sucedido algo similar en Mérida, siendo una de la ciudades más seguras y pacíficas del país.

La forma en la que el Gobierno del estado reaccionó ante la manifestación de los ciudadanos claramente no fue la adecuada y se pudo haber manejado de una mejor forma. Su reacción, solo nos muestra que clase de personas tenemos en el poder y los métodos que están dispuestos a utilizar para que se haga su voluntad dejando a un lado la opinión de los ciudadanos.

Esto ya no se trata de si sí se debía construir un paso desnivel o no. El tema de la situación había cambiado cuando la gobernadora decidió utilizar estos métodos de control tan autoritaristas y déspotas.

¿En dónde quedó la libertad de expresión? La famosa frase, “El poder reside en el pueblo…”  pierde todo su significado cuando dejamos que los gobernantes actuen por estos medios y no hacemos nada la respecto. Nosotros somos los que habitamos en este territorio y tenemos derecho a ser escuchados.

2 comentarios to “Paz con sangre”

  1. Andres Lozano enero 16, 2012 a 10:41 pm #

    que bueno que se critiquen sucesos tan poco aceptables como éste.

  2. Enrique Macari enero 20, 2012 a 12:51 pm #

    Excelente artículo. Refleja muy bien el sentir ciudadano en torno a la gobernadora de Yucatán y sus “proyectos”.

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