Sismo el 20 de marzo del 2012. (Experiencia en la Universidad Iberoamericana)

26 Mar

Por Tamara López

 Sentimiento encontrados fue lo que pasó el día 20 de marzo del presente año. Parada en una de las cafeterías de la Universidad Iberoamericana fue cuando sentí el primer temblor fuerte de toda mi vida, alcanzando una magnitud de 7.6 grados.

Era un día normal y soleado, como todos los días una amiga y yo habíamos decidido ir a comer a las 12 del dia a la cafetería llamada “La Carpa” dentro de la universidad

Definitivo ha sido uno de los días mas estresantes y un tanto impactantes en mi vida, ya que nunca había sentido un sismo de tal magnitud.

Cuando comenzaba el sismo nos encontrabamos paradas a un lado de la barra de ensaladas,  fue entonces cuando nos miramos a los ojos y entendimos sin palabra alguna que era verdad, un temblor rodeaba nuestro entorno.

Tomadas de los brazos decidimos dejar las charolas de la comida, tomar nuestras cosas y salir caminando del lugar.

 

Nos dimos cuenta que la gente estaba un poco histérica, caminaban muy rápido y sus rostros se encontraban palidos. No lograbamos entender como era que se comportaban así, hasta que llegamos a la conclusion minutos despues de que ellos habían vivido lo del terremoto de 1985, y teniendo un antecedente así, totalmente no reacciones tranquilo.

En un instante a otro ya nos encontrabamos en el área de simulacro, en dónde se supone es el area al que debes de dirigirte en este tipo de casos, todos los alumnos de la preparatoria, profesores, personal de la escuela y algunos universitarios ya nos encontrabamos reunidos ahi, la mayoria con los teléfonos en mano, tratando de mandar mensajes, hacer llamadas e incluso en las redes sociales posteando estados como “Todo bien en santa fe”.

 

Fueron los segundos mas largos de mi vida, ya que nunca lo habia sentido tan fuerte como ese dia se sintió.  Al terminar el sismo, el personal de seguridad entró a las áreas de estudio, las cafeterias y nos volvieron a dar el acceso a las instalaciones.

 

Regresamos a la carpa, nos sentamos a comer y fue entonces cuando ya escuchabamos las noticias en la televisión, se podía escuchar a los reporteros y a los que conducen los noticieros hablando de la magnitud del sismo, de cuántos grados había alcanzado, sorprendida me encontraba al saber que en otros lugares de la cuidad se habia ido la luz, algunos edificios se recargaron en otros, edificios cuarteados.

Definitivamente ese día era para recordarse, ya que al recapacitar de todas las cosas que pudieron pasar, me di cuenta que en la Universidad no había sonado la alarma de sismos, que el sismo pudo haber sido algo mucho mayor a lo que pasó ese día.

Recuerdo que muchos de mis amigos publicaron en las redes sociales una inconformidad, ya que no sonó ninguna alarma, o por lo menos no en las áreas en las que nos encontrabamos.

 

Definitivo un terremoto como el del 85 no lo quiero vivir. Debemos estar mejor preparados, salir rápido y con disciplina de los lugares en dónde nos encontremos. Tener un punto de reunión con nuestras familias en caso de que las cosas se pongan feas y definitivo no perder la calma.

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